El Perú necesita de Fátima Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 170

Verdades Olvidadas  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato

Lo que mejor puede regular la conveniencia de los vestidos es la moda; es indispensable seguirla, pues como el espíritu del hombre está muy sujeto al cambio, y lo que ayer le agradaba hoy ya no le agrada, se ha inventado, y se inventan cada día, diversos modos de vestirse, para satisfacer a ese espíritu de cambio. Y quien pretendiera vestirse hoy como se vestía hace treinta años, pasaría por ridículo y extravagante. Con todo, es propio del hombre sensato no hacerse distinguir nunca en nada.

San Juan Bautista de La Salle, Reglas de Cortesía y Urbanidad Cristiana, in Obras Completas de San Juan Bautista de La Salle, Madrid, Ediciones San Pío X, 2001, t. II, p. 224-225.

Se llama moda a la manera de hacer los vestidos, en el momento presente. Hay que conformarse con ella lo mismo en el sombrero y en la ropa que en los vestidos, y sería contrario a la urbanidad que un hombre llevara sombrero de copa o de ala ancha cuando todos los llevan bajo y de ala estrecha.

Con todo, no hay que seguir todas las modas desde el principio. Hay algunas que son caprichosas y raras, como hay otras que son razonables y corteses. Y lo mismo que no hay que oponerse a estas, tampoco hay que seguir las otras sin discreción, pues de ordinario no las siguen más que un reducido número de personas y no tienen larga duración.

La regla más segura y razonable en lo tocante a las modas es no ser quien las invente, no ser de los primeros en adoptarlas, y no esperar a que no haya nadie que las siga, para abandonarlas.

En cuanto a los eclesiásticos, su moda debe ser conformarse el exterior y los vestidos de los eclesiásticos más piadosos y mejor regulados en su conducta, siguiendo en esto el consejo que da san Pablo, de no conformarse al siglo.

*     *     *

El medio de poner límites a la moda en lo referente a los vestidos e impedir a quienes la siguen dejarse llevar a excesos, es someterla y forzarla al recato, que debe ser la norma de conducta del cristiano en todo lo referente al exterior. Para tener vestidos recatados es preciso que en ellos no haya apariencia alguna de lujo ni de vanidad.

También es señal de bajeza de espíritu apegarse a los vestidos, y escogerlos deslumbrantes y suntuosos. Quienes lo hacen se ganan el menosprecio de todas las personas sensatas. Pero lo más importante es que renuncian públicamente a los compromisos contraídos en el bautismo y al espíritu del cristianismo.

Por el contrario, quienes desprecian este tipo de vanidades, dan señales de tener buenos sentimientos y espíritu elevado. En efecto, demuestran que se aplican más a adornar su alma con virtudes que a complacer su cuerpo, y manifiestan, por el recato de sus vestidos, la sabiduría y la sencillez del alma. 



  




Artículos relacionados

Oración para alcanzar remedio en las actuales necesidades de la Iglesia
Mahoma sedujo a los pueblos prometiéndoles los deleites carnales
¿Qué es el amor sino exageración?
Cuando los hombres se alejan de Dios
Las opiniones falsas y los vicios corruptores deben ser reprimidos
¿Tolerancia?
Un lazo sutil del espíritu maligno
La misericordia de Dios y la intercesión de los santos
Principio y fundamento: ¿Para qué ha sido creado el hombre?
Abandonar la tradición es cortar sus propias raíces




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

La Revolución Francesa
Autora de los crímenes más monstruosos

Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

17 de setiembre

San Pedro de Arbués, Mártir

+1485 España. Apontado por Torquemada para inquisidor provincial en Aragón, fue muerto a puñaladas por "cristianos nuevos" (judíos seudo-convertidos al cristianismo), cuando rezaba en la catedral de San Salvador.

Más información aquí.

San Roberto Belarmino, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+1621 Roma. Jesuita, autor de las admirables Controversias, obra en que refuta los sofismas protestantes. Fue Arzobispo de Capua, Cardenal, consultor de las principales Congregaciones Romanas y consejero de varios Papas.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....