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«Tesoros de la Fe» Nº 172

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Las parábolas de Jesús

San Juan Bosco 

Las parábolas son ejemplos, o símiles, tomados de lo que generalmente acontece entre los hombres. Se usaba mucho en la antigüedad, especialmente entre los judíos; y el Salvador se sirvió con frecuencia de ellas para explicar las verdades de la fe.

La oveja descarriada

Un pastor llevó a apacentar cien ovejas, y al recogerlas en el aprisco, echó de ver que no había más que noventa y nueve. Con el corazón dolorido dejó a estas en el aprisco y fue por valles y montes en busca de la que se había alejado de las otras. En cuanto la encontró, la puso sobre sus hombros, y llegado a casa, llamó a sus amigos y vecinos y les dijo:—“Regocijaos conmigo, porque he hallado a mi ovejilla extraviada. […] De igual suerte digo a vosotros—concluyó el Salvador— que habrá más regocijo en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan penitencia”.

El Hijo Pródigo

El hijo pródigo abandonado(detalle), Bartolomé Esteban Murillo, 1660-1665 –Óleo sobre lienzo, National Gallery de Dublín

Para demostrar la suma benignidad con que la divina misericordia recibe a los pecadores arrepentidos, dijo el Salvador la siguiente parábola.

Un padre tenía dos hijos a los cuales daba con abundancia cuanto les era necesario. El más joven, llevado por el deseo de sacudir el yugo paterno, se presentó un día a su padre y le dijo:

—“Padre, dame la parte de la herencia que me pertenece”. El padre se la dio con mucho pesar. Entonces el incauto joven, reuniendo todo lo que le había tocado, se fue a tierras lejanas y entregándose a los vicios derrochó en poco tiempo su caudal.

Sobrevino en aquellas comarcas una gran carestía y se vio obligado a entrar al servicio de un amo que le envió a guardar los cerdos de su granja. Aniquilado el infeliz por el hambre, anhelaba sustentarse con las bellotas que servían de pasto a aquellos inmundos animales, pero no podía satisfacer con ellas su apetito. Entrando entonces en sí mismo iba diciendo: —“¡Cuántos siervos en la casa de mi padre tienen pan en abundancia, y yo aquí me muero de hambre! ¡Ah, quiero dejar este miserable estado, volveré a mi padre y le pediré perdón!”

Dicho esto se puso en marcha hacia la casa de su padre. Afligido este por la ausencia del hijo, salía todos los días a esperarle y apenas le vio venir de lejos corrió a él conmovido, le abrazó y le besó.

El hijo, arrepentido se postró a sus pies y le dijo:

—“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo”. El padre le levantó sin contestar, y lleno de alegría dijo a sus sirvientes:

—“Traed aquí el mejor vestido, ponedle el mejor anillo en el dedo y los zapatos en los pies, matad el ternero más cebado, convidad a los amigos y hagamos fiesta; porque este hijo mío había muerto y ha resucitado; se había perdido y ha sido hallado”.

El hijo mayor, que siempre había sido fiel a su padre, al volver del campo oyó música y vio la alegría que reinaba en su casa, y cuando supo que todo esto se hacía porque había vuelto su hermano derrochador, se lamentó ante su padre, como si hubiese usado de más bondad con aquel hijo díscolo que con él, que siempre le había obedecido. Su padre le contestó:

—“Hijo mío, tú siempre estás conmigo; todo lo que poseo te pertenece. ¿No era conveniente hacer fiesta hoy que tu hermano ha vuelto? Estaba muerto y ha resucitado; se había perdido y ha sido hallado”.

La acogida que hizo este padre a su hijo, es figura de la que hace Dios al pecador cuando vuelve a Él arrepentido 



  




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Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
Basílica de la Madonna de Monte Bérico

Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



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Santoral

31 de mayo

Santísima Trinidad

+ . El misterio de la Santísima Trinidad consiste en que Dios es uno solo y en Él hay tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado por la Persona, palabras y acciones de Jesucristo. La Trinidad es el misterio más profundo. Jesús nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. La suprema de sus enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas. Nos dijo sus nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo, después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.

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Visitación de Nuestra Señora

+ . Anteriormente Fiesta de Nuestra Señora Reina. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor...(Lucas 1:39-46) La celebración de la fiesta es iniciativa de San Buenaventura, franciscano, en 1263. El Papa Urbano VI (reinó de 1378-1389), la extendió a toda la Iglesia, pidiendo el fin del cisma que sufría la Iglesia.

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