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«Tesoros de la Fe» Nº 174 > Tema “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”

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“Si vis pacem, para bellum”

PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA

(Si quieres la paz, prepárate para la guerra)

Castillo de Rheinstein - Alemania
Castillo de Rheinstein - Alemania

Cuando contemplamos aquellos altaneros castillos de la Edad Media —erguidos en las fronteras del Imperio Carolingio, en las márgenes del Rin o del Danubio, o en las rutas que las tropas del gran emperador seguían, para impedir el avance de los moros, dentro de la propia España— tengo la impresión de que esos castillos ¡aún palpitan con la batalla! ¡Sus piedras parecen latir como corazones! Sin embargo… pocos se acuerdan de la lección de previsión que ellos nos dan.

¿Cuál es esa lección? Nadie yergue castillos en el momento en que el adversario ataca. Las fortificaciones se construyen en los intervalos de la guerra. Y aquellos guerreros de la fe —porque no eran personas de un optimismo tonto— en los períodos de paz, preveían otros ataques y construían sus castillos. Aquellos castillos eran obras de la paz, ¡pero de una paz orientada a la guerra! Así debemos ser nosotros, hijos de la Santa Iglesia militante. Nuestras fortificaciones doctrinarias tienen que ser edificadas durante la paz. Es así como erguimos nuestros combativos y espléndidos castillos, construidos en tiempos de paz… ¡pero orientados hacia la lucha!



  




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Soldados romanos echan a la suerte la Sagrada Túnica (detalle de La Crucifixión), Giotto, s. XIV – Fresco, Capilla de los Scrovegni, Padua



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+300, d.C. + Calahorra. Nacidos en León, hijos del centurión y mártir Marcelo, estos hermanos formaron también parte de las legiones romanas hasta que se decretó la persecución de los cristianos. Decidieron entonces entregarse al procónsul de Calahorra declarando su fe y aunque fueron encarcelados y torturados nunca renunciaron a su religión, por lo que fueron condenados a morir decapitados a las orillas del río Arnedo el 13 de marzo del año 300.








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