El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 183

Historia Sagrada  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Jesús en lo alto del Calvario

San Juan Bosco

Uno de los ladrones blasfemaba contra Jesús, pero el otro lo reprochó diciendo: —“¿Tampoco tú temes a Dios? Nosotros recibimos la pena justa por nuestros pecados, pero este es inocente”. Y, arrepentido de sus pecados, decía a Jesús:

—“Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Su fe le hizo santo. En efecto, le contestó el Redentor:

—“Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Mientras ocurría esto, los soldados se repartieron los vestidos de Jesús, pero no dividieron su túnica porque era inconsútil y la sortearon. De esta manera, se cumplió la profecía de David, cuando hablando del Redentor dijo:

—“Se repartieron mis vestidos y sortearon mi túnica”.

Últimas palabras de Jesús

Estaban al pie de la cruz María, Madre de Jesús, María Magdalena, María hija de Cleofé y el apóstol Juan. Jesús miró a su madre e indicándole con los ojos a Juan le dijo:

Crucifixión, Simon de Vos, s. XVII

—“Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Vuelto en seguida al discípulo amado, añadió:

—“Ahí tienes a tu madre”. Desde aquel momento, Juan consideró como madre a la Virgen María.

Entonces, se oscureció el sol y, por espacio de tres horas, las tinieblas cubrieron la tierra. Hacia la hora de nona, como Jesús dijera: —“Tengo sed”, uno de los presentes puso una esponja empapada en vinagre, en la punta de un palo y se la acercó a los labios. Por último, gritó Jesús en voz alta:

—“Todo está consumado”. Y mientras decía: —“Señor en tus manos encomiendo mi espíritu”, inclinó la cabeza y murió.

Seamos agradecidos, oh jóvenes, a nuestro divino Salvador. Él padeció y derramó toda su sangre por nosotros. Amémoslo de todo corazón y que este mismo amor nos anime a guardar sus santos mandamientos a costa de cualquier sacrificio.

Caridad de Jesús

Entre las muchas virtudes de que Jesús dio brillantes pruebas en su pasión, descuella el valor con que sufrió tantos dolores sin pronunciar una sola queja y, aún más que esto, el amor que profesaba a los pecadores. Judas lo traiciona y, a pesar de esto, lo recibe como amigo. Malco lo prende y él le cura la oreja. Pedro lo niega y, con una mirada cariñosa, lo convierte. Lo azotan cruelmente, cubriendo su cuerpo de una sola llaga, y calla. Los verdugos lo clavan en la cruz, le insultan, blasfeman contra él y ruega a su Padre celestial que los perdone. Mientras agoniza en la cruz, un asesino le pide perdón y, al instante, le promete el paraíso. Caridad fue esta que no puede ser sino de un Dios, que debe animar al cristiano a padecer por Él y a perdonar con generosidad a los que le han ofendido.

Milagros que siguieron a su muerte

Toda la naturaleza se conmovió cuando murió el Salvador. Además de las tinieblas, que cubrieron toda la tierra, se rasgó el velo del templo (es decir, la cortina que separaba el altar mayor del resto del templo), tembló la tierra, se resquebrajaron las rocas, se abrieron los sepulcros, resucitaron algunos muertos, que desde largo tiempo estaban sepultados, y se aparecieron a muchos. Los mismos soldados, sobrecogidos de espanto y penetrados de dolor, decían:

—“Verdaderamente este era Hijo de Dios”. En vista de tales y tantos prodigios, los que habían estado presentes en aquel espectáculo volvían dándose golpes de pecho por el dolor de sus pecados.



  




Artículos relacionados

Las parábolas de Jesús
El precursor: San Juan Bautista
Parábolas de las diez vírgenes y el rico Epulón
Institución de la Eucaristía
Más curaciones obradas por Jesús
Continuación del Sermón de la Montaña
Vida pública de Jesús
Conclusión del Sermón de la Montaña
Jesús perdona a la Magdalena
Multiplicación de los panes y curaciones




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Los Santos Reyes Magos
Stille Nacht: La canción de Navidad por excelencia
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
El Santo Leño de la Cruz: Resumen simbólico del Evangelio
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 217 / Enero de 2020

Epifanía del Señor
Encuentro de los Reyes Magos camino a Belén

El encuentro de los Tres Magos, Maestro del retablo de San Bartolomé, c. 1480 – Óleo y pan de oro sobre tabla, Getty Museum, Los Ángeles



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

28 de febrero

San Torcuato, Obispo y Confesor

+Siglo I ó II + Cádiz - España. Considerado como el primero de los “varones apostólicos” –obispos enviados de Roma a la Península Ibérica en el siglo I– fue obispo de Cádiz, que edificó con su ciencia y virtud.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....