El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 188

El Mensaje de Fátima  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Capítulo 8:

Como en Palestina, hace 2000 años...

Luis Sergio Solimeo

Las apariciones de Fátima habían dejado de ser un evento local, un caso extraño que envolvía a tres niños incultos de la serranía, para convertirse en un evento nacional con repercusiones más allá de las fronteras, entre los soldados portugueses apostados en Francia.

“Pide a Nuestra Señora por mí”

Así como el pueblo, en la antigüedad, se amontonaba cerca de los caminos de Palestina esperando al Divino Maestro para implorar una curación, un consuelo, una palabra salvadora, esta vez la gente empezaba a apiñarse al paso de los humildes pastorcitos, y a arrodillarse a sus pies. En sus memorias, la hermana Lucía relata:

Día 13 de setiembre de 1917 — Al aproximarse la hora, fui con Jacinta y Francisco y una muchedumbre de personas que apenas nos dejaban andar. Los caminos estaban apiñados de gente. Todos nos querían ver y hablar. Allí no había respeto humano. Numerosas personas, hasta damas y caballeros, pasando por entre la multitud que se apiñaba a nuestro alrededor, se postraban de rodillas ante nosotros y nos pedían que presentásemos sus necesidades a la Santísima Virgen. Los que no conseguían acercarse clamaban desde lejos:

—“¡Por amor de Dios, pedid a la Virgen que cure a mi hijo que está lisiado!”

Otro:

—“¡Que me cure al mío, que es ciego!”

Otro:

—“¡Al mío, que es sordo!”

—“¡Que me traiga a mi marido...!”

—“¡... a mi hijo, que está en la guerra!”

—“¡Que convierta a un pecador!”

—“¡Que me dé la salud, que estoy tuberculoso!”

Etc., etc. …

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad. Algunos gritaban desde los árboles o en las paredes donde se habían subido para vernos pasar. Diciendo a unos que sí, y dando a otros la mano para ayudarles a levantarse del suelo, fuimos andando gracias a unos caballeros que abrían paso entre aquella multitud.

Cuando ahora leo en el Nuevo Testamento esas escenas tan encantadoras del paso de Nuestro Señor por Palestina, recuerdo estas que, tan niña aún, Él me hizo presenciar en esos pobres caminos y carreteras de Aljustrel a Fátima y Cova da Iria. Y doy gracias a Dios ofreciéndole la fe de nuestro buen pueblo portugués. (...)

Una nueva aparición de la Virgen

Mons. Manuel Nunes Formigão

Llegamos por fin a Cova da Iria, junto a la encina, y comenzamos con el pueblo a rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de la luz y, en seguida, a la Santísima Virgen sobre la encina.

—“Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre veréis también a Nuestro Señor, a Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, y a san José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla solo durante el día”.

—“Me han dicho que le pida muchas cosas: la curación de algunos enfermos, la de un sordomudo… ”

—“Sí, curaré algunos, a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean”.

Y comenzando a elevarse, desapareció como de costumbre.

Cuando acabó la aparición, Lucía exclamó ingenuamente: “si desean ver a la Virgen, miren allá”, señalando al este.

De hecho, muchos vieron, no a nuestra Santísima Madre, sino —hablando alegóricamente— el “vehículo” que la llevó al cielo...

Interrogatorio del canónigo Formigão

Es asimismo muy importante el hecho de que, por primera vez, muchos sacerdotes estuvieron presentes en la aparición, incluyendo el canónigo Dr. Manuel Nunes Formigão (1883-1958).

Aquel piadoso y culto sacerdote había estudiado en Roma en tiempos de san Pío X y se había graduado en teología y derecho canónico. Regresando a Portugal pasó por Lourdes, donde prometió a la Santísima Virgen hacer todo lo posible para aumentar la devoción a Ella en su país.

El Dr. Formigão interrogó a los pastorcitos y, tanto por sus respuestas como, sobre todo, por su modestia y piedad, quedó convencido de que decían la verdad. Se convirtió en un gran apóstol de Fátima, escribiendo numerosos artículos y libros para hacer conocidas las apariciones. También formó parte de la comisión canónica nombrada por el obispo de Leiria para estudiar los eventos. La comisión concluyó que estos fueron auténticos, allanando el camino para la aprobación oficial de las apariciones por parte del prelado.



  




Artículos relacionados

Capítulo 9: El gran milagro
Capítulo 7: Un secreto y un milagro
Capítulo 14: “Rusia habrá extendido ya sus errores por el mundo”
Capítulo 6: Pecado y castigo
Capítulo 15: Los “errores de Rusia”
Conclusión: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!”
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca
Capítulo 16: “Si no dejan de ofender a Dios”
Capítulo 11: Víctimas expiatorias
Capítulo 5: El mensaje salvador







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 231 / Marzo de 2021

La Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo
Autenticidad confirmada por la Ciencia

Soldados romanos echan a la suerte la Sagrada Túnica (detalle de La Crucifixión), Giotto, s. XIV – Fresco, Capilla de los Scrovegni, Padua



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

3 de marzo

Santos Emeterio y Celedonio

+300, d.C. + Calahorra. Nacidos en León, hijos del centurión y mártir Marcelo, estos hermanos formaron también parte de las legiones romanas hasta que se decretó la persecución de los cristianos. Decidieron entonces entregarse al procónsul de Calahorra declarando su fe y aunque fueron encarcelados y torturados nunca renunciaron a su religión, por lo que fueron condenados a morir decapitados a las orillas del río Arnedo el 13 de marzo del año 300.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....