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«Tesoros de la Fe» Nº 29 > Tema “Sacramentos”

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¿Cuántas veces puedo comulgar en un mismo día?

 

PREGUNTA

Quisiera saber: ¿con qué frecuencia se puede comulgar? En mis remotas clases de Catecismo aprendí que sólo se puede hacer una vez al día, sin embargo, en mi grupo de oración hay quien diga que se puede comulgar dos y hasta tres veces al día, con la autorización de un sacerdote.

 

RESPUESTA

El hecho que el lector haya aprendido en el Catecismo que se puede comulgar apenas una vez al día, se explica por la razón de que esa era la directriz de la Iglesia hasta la promulgación del actual Código de Derecho Canónico, en 1983. El Código anterior, en su canon 857, determinaba: “No es lícito recibir la sagrada Eucaristía, a quien ya la haya recibido el mismo día”.

El canon exceptuaba apenas los casos de “peligro urgente de muerte o necesidad de impedir la profanación del Sacramento”. La posibilidad de comulgar más de una vez al día, se establece en el actual Código de Derecho Canónico en determinadas circunstancias, y no por un sacerdote o por el párroco.

El canon 917 dice expresamente: “Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía puede de nuevo recibirla el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe, quedando a salvo lo que prescribe el can. 921, § 2”.

Es el caso, por ejemplo, de quien ya comulgó el sábado fuera de la Misa, y asiste a una Misa vespertina (a partir del mediodía) a fin de cumplir el precepto dominical en la víspera, conforme lo faculta el mismo código (canon 1248 § 1).

Los comentaristas sugieren otros casos en que se podría hacer uso de esta prerrogativa del canon 917, como es la segunda Misa del día de Pascua o del día de Navidad, una Misa de exequias a que se deba asistir, etc. Otros van más lejos e interpretan el “de nuevo” del canon 917 (¡terum en latín, que significa “una segunda vez, otra vez, de nuevo” y en un sentido más amplio “reiteradamente, repetidamente”) como aplicable a cuantas misas se asistan el mismo día.

Sinceramente nos parece una interpretación demasiado amplia, tendiente a banalizar el Santísimo Sacramento, por lo que no la recomendamos a nadie.

En cuanto a la prescripción del canon 921 § 2, a que se refiere el canon 917, se trata del caso de alguien que se encuentre en peligro de muerte, situación en la cual de hecho es recomendable administrar nuevamente la sagrada Eucaristía. Y es, por lo demás, una costumbre inmemorial de la Iglesia.     





  




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Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
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Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



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+ . El misterio de la Santísima Trinidad consiste en que Dios es uno solo y en Él hay tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado por la Persona, palabras y acciones de Jesucristo. La Trinidad es el misterio más profundo. Jesús nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. La suprema de sus enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas. Nos dijo sus nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo, después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.

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Visitación de Nuestra Señora

+ . Anteriormente Fiesta de Nuestra Señora Reina. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor...(Lucas 1:39-46) La celebración de la fiesta es iniciativa de San Buenaventura, franciscano, en 1263. El Papa Urbano VI (reinó de 1378-1389), la extendió a toda la Iglesia, pidiendo el fin del cisma que sufría la Iglesia.

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