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«Tesoros de la Fe» Nº 119

Verdades Olvidadas  [+]  Versión Imprimible
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Abandonar la tradición es cortar sus propias raíces




Permitid que un conciudadano vuestro de ayer rinda homenaje a uno de los valores más preciosos de la vida humana y más descuidados en nuestro tiempo: la tradición. Es un patrimonio fecundo, es una herencia a ser conservada.

Hoy las nuevas generaciones tienden completamente hacia el presente, o más bien hacia el futuro. Y está bien, siempre que esta tendencia no oscurezca la visión real y global de la vida; porque, para gozar del presente y preparar el futuro, el pasado nos puede ser útil y, en cierto sentido, indispensable.­

El alejamiento revolucionario del pasado no siempre es una liberación, sino que con frecuencia significa cortarse sus propias raíces.

Para progresar realmente y no decaer, es necesario que tengamos el sentido histórico de nuestra propia experiencia. Esto es verdad hasta en el campo de las cosas exteriores, técnico-científicas y políticas, donde el curso de las transformaciones es más rápido e impetuoso; y lo es más aún en el campo de las realidades humanas, y especialmente en el campo de la cultura; lo es en el de nuestra Religión, que es toda ella una tradición proveniente de Cristo. 


S. S. Paulo VI, Alocución a sus coterráneos de Brescia, 26 de setiembre de 1970, in Insegnamenti, vol. VIII, pp. 934-944.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 217 / Enero de 2020

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+1072 + Rávena - Italia. Ingresó en la Orden de los Camaldulenses. Nombrado Cardenal-Obispo de Ostia, tuvo que aceptar a contragusto ese nombramiento, bajo pena de excomunión. Dejó más de 158 cartas, 60 opúsculos, varias vidas de santos y admirables sermones.

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