El Perú necesita de Fátima Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 153

SOS Familia  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

La moralidad es el fundamento del orden social

P. David Francisquini

ASÍ COMO EL RAYO DE SOL entra por una rendija de la ventana para formar un pequeño escenario de luces y de sombras, así también la madre católica debe crear alrededor suyo, por su modo de ser, un ambiente propicio para la formación del subconsciente de sus hijos, haciendo con que las primeras nociones de moralidad y de buen comportamiento echen raíces en ellos.

A medida que consigue hacer florecer en sus hijos el encanto por todo aquello que es bello, noble y elevado, la madre despierta en ellos el horror a lo feo, a lo inmoral, a la cacofonía, y de esta antítesis nacerá la idea de moralidad. Esta noción fundamental hará aflorar en sus corazones la necesidad de la lucha como un imperativo contra todo lo que les sea contrario. Trabajo de orfebrería que sólo puede ser llevado a cabo dentro de la familia y del hogar.

El niño así formado pasará a amar lo que es verdadero y serio, a tener una idea exacta de Dios, pues sus padres comprenden la necesidad del vínculo conyugal indisoluble como condición normal e ideal para la formación y educación de la prole. Y con el concurso más próximo de la madre, deben saber despertar en los hijos el sentido del ser, de la responsabilidad y del deber.

Es en el sano ambiente familiar que se destila el espíritu que debe dar sentido a la vida. Las conmemoraciones domésticas, por ejemplo, un cumpleaños, hecho con el cariño y el desvelo de una madre, infunden en los hijos la idea del hogar cristiano. O aún, el reencuentro diario del padre y de la madre a los pies de una imagen de Jesús Crucificado o de María Santísima, en el rezo del rosario en familia, acentúa en ellos la idea de Dios y de la eternidad.

Las madres, por el simple hecho de cuidar de la higiene de sus hijos, van dejando claro en ellos que no todo puede ser hecho delante de los demás, como el baño, el cambio de ropa, etc. Eso los remite a la noción del bien y del mal, de lo bello y de lo feo, de la verdad y del error, en suma, a la noción de pecado, que es la desobediencia de las leyes impresas naturalmente por Dios en sus pequeños corazones.

Los domingos, los padres llevan a los hijos a misa, donde deben comportarse bien. Vienen las clases de catecismo, ya iniciado en el recinto del hogar. Las celebraciones religiosas pasan a ser asiduas. No será la niñera electrónica quien cuidará de los hijos, sino la madre, que les contará bellas historias que ellas mismas, cuando fueron niñas, oyeron de sus padres. Su entonación de voz y su fisonomía tocan a fondo el corazón de sus hijos, carne de su carne.

En los momentos difíciles, las historias podrán versar sobre el heroísmo y la confianza, que deben normar su modo de ser, de pensar y de actuar. El esmero y la solicitud maternal llegan hasta la ropa: el corte, los pliegues, la composición de sus colores, y hasta su longitud parecen infundir en los niños la idea de príncipes y princesas, pues Dios los creó para que reinen sobre las pasiones desordenadas, y no para que se dejen subyugar por ellas.

Admiración Maternal, William Adolphe Bouguereau, 1869 - Óleo sobre lienzo

De tal madre, tal hijo. La templanza en la conducta diaria se forma en la familia cristiana. La actitud de los padres frente a sus hijos será la que éstos adoptarán frente a los demás. Como el sol lanza los primeros rayos para inaugurar un nuevo día, así también los primeros días del niño marcarán lo que él será el resto de la vida.

Desde el Renacimiento el mundo viene descristianizándose… ¿Renacimiento de qué? — ¡Del paganismo! De allá para acá, el pueblo otrora cristiano fue abandonando la fe católica. Llegamos hoy al punto en que los niños ni siquiera aprenden las oraciones más elementales y después tomarán caminos opuestos a la razón: placeres desenfrenados, drogas y prostitución. Quieren vivir sin ley; todos conocemos sus frutos: la droga, la violencia, el crimen…

La miseria y la pobreza son hoy principalmente de orden espiritual y moral. Comporta reorganizar la sociedad — comenzando por la familia— a partir de la idea de Dios y de la eternidad. La noción del bien y del mal, consignada en los Mandamientos, es esencial para la sociedad. No basta tener la noción, es necesario crear condiciones para que la virtud del recato y del pudor afloren.

Las autoridades abdicaron de sus deberes. Se aplican leyes que atentan contra la moral cristiana. El desorden social se propaga. La familia está dilacerada. Hoy todo se reivindica: se exige de los políticos bienes materiales como salud, empleo, transporte, descanso, pero nunca se oye a una voz autorizada enseñar que la moralidad es el fundamento del orden social o que el Decálogo debe ser cumplido. Quien siembra vientos…



  




Artículos relacionados

El monstruoso y fracasado experimento de los gemelos Reimer
Felicidad, sufrimiento y amor de Dios
¿Qué pasa con Facebook?
"Cambio de sexo": Imposibilidad biológica – Rebelión contra Dios
Consejos de la Santísima Virgen para formar a los jóvenes
La revolución sexual destruye la familia - III
Se necesitan Babettes
Eutanasia para recién nacidos
¡Los videojuegos envician!
El Trauma Post-Aborto




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 212 / Agosto de 2019

La Revolución Francesa
Autora de los crímenes más monstruosos

Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

17 de setiembre

San Pedro de Arbués, Mártir

+1485 España. Apontado por Torquemada para inquisidor provincial en Aragón, fue muerto a puñaladas por "cristianos nuevos" (judíos seudo-convertidos al cristianismo), cuando rezaba en la catedral de San Salvador.

Más información aquí.

San Roberto Belarmino, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+1621 Roma. Jesuita, autor de las admirables Controversias, obra en que refuta los sofismas protestantes. Fue Arzobispo de Capua, Cardenal, consultor de las principales Congregaciones Romanas y consejero de varios Papas.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....