El Perú necesita de Fátima Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 176

Historia Sagrada  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Parábolas de las diez vírgenes y el rico Epulón

SAN JUAN BOSCO

Para animarnos a mirar con solicitud todo aquello que atañe a nuestra salvación, el Salvador propuso la parábola de las diez vírgenes, de la siguiente manera: El reino de los cielos es semejante a diez vírgenes, que salieron con sus lámparas a recibir al esposo y a la esposa. Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes.

Las primeras tomaron las lámparas, pero no aceite. Las segundas tomaron lo uno y lo otro. Tardando en llegar el esposo, se echaron a descansar y se durmieron.

A medianoche, se oyó una voz que dijo:

—“He aquí que llega el esposo, salid a recibirlo” . Se levantaron todas y arreglaron sus lámparas; las necias dijeron a las prudentes:

—“Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan” . Aquellas les contestaron:

—“Para que no llegue a faltarnos a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y compradlo” . Mientras iban, llegó el esposo y las prudentes lo acompañaron, y entraron con él a las bodas y se cerró la puerta. Al poco rato, llegaron las otras y dijeron:

—“Señor, abridnos también a nosotras” . Mas él les contestó:

—“En verdad os digo que no os conozco” .

Por el Reino de los Cielos se entiende el presente estado de la Iglesia y, en las vírgenes prudentes, están representados los que, viviendo en el mundo, tratan de adornarse de virtudes para la otra vida y, por esto, serán recibidos en las bodas del esposo celestial que es Jesucristo. Las vírgenes necias son una imagen de los que se apegan demasiado a las cosas del mundo, de modo que cuando comparezcan ante el divino Juez, se hallarán privados de buenas obras y serán, por consiguiente, excluidos del Paraíso.

El rico epulón y el pobre Lázaro

Con la parábola del rico epulón, el Salvador quiso enseñarnos el buen uso que debemos hacer de las riquezas.

“Había un hombre —dijo— que vestía con mucho boato y todos los días se complacía en preparar opíparos banquetes. Había asimismo un mendigo llamado Lázaro, cubierto de llagas, que yacía a la puerta del rico y, que muerto de hambre, deseaba hartarse con las migajas que caían de la mesa del rico, pero no había quien se las diera. Los perros, más compasivos que el amo, iban y le lamían las llagas. Poco tiempo después, murió Lázaro y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (es decir, al lugar donde descansaban las almas de los justos que morían antes de la venida del Redentor).

También murió el rico, pero su alma fue sepultada en los infiernos. En medio de los más ásperos tormentos que allí se padecen, permitió Dios que el rico epulón alzase sus ojos y viera a Lázaro en el seno de Abraham.

—“Padre Abraham —exclamó— te ruego que me envíes a Lázaro para que, mojando su dedo en el agua, deje caer una gota en mi lengua, porque esta llama me causa horribles tormentos”. Abraham le contestó que merecía aquellas penas, porque había usado mal de los bienes en su vida y que era justo que Lázaro, que no había tenido más que sufrimientos, estuviese en la posesión de aquella gloria; que había un inmenso abismo entre ellos y que no podrían jamás aproximarse. Entonces dijo el rico:

—“¡Ah! Otórgame al menos este favor; envíalo a casa de mi padre a anunciar a mis hermanos mi miserable estado, a fin de que no vengan ellos también a padecer estos atroces tormentos”. Contestó Abraham: —“Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El replicó:

—“Si alguno de los muertos fuese a ellos, harían penitencia”. Dijo por fin Abraham: —“Si no creen a Moisés ni a los profetas, tampoco creerán aunque resucite un muerto”.

¡Ah! ¡Cuán infeliz es el estado de los condenados en el infierno, donde en tan horribles tormentos no tienen siquiera el alivio que podría dar una pequeña gota de agua!

El epulón y Lázaro, Bonifacio de Pitati, c.1540 – Óleo sobre lienzo, Galería de la Academia de Venecia



  




Artículos relacionados

La transfiguración de Jesucristo
Jesús aparece a los apóstoles
Presentación del Niño Jesús en el Templo
Institución de la Eucaristía
Pedro, cabeza de la Iglesia
Vida pública de Jesús
La resurrección de Lázaro
La Infancia de Jesús
Conclusión del Sermón de la Montaña
Las parábolas de Jesús







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 238 / Octubre de 2021

150 años de la Comuna de París
Implacable persecución de la Iglesia

Barricada, la Comuna de París, mayo de 1871, André Devambez, 1911 – Óleo sobre lienzo, Museo de la Historia de Francia, Palacio de Versalles



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

24 de octubre

San Antonio María Claret, Obispo y Confesor

+1870 + Fontfroide - Francia. Incansable misionero, quería salvar al mundo con sus predicaciones, Arzobispo de Cuba, profetizó castigos para aquella isla. Fundó la Congregación Misionera de los Hijos del Corazón Inmaculado de María. Confesor y consejero de la reina Isabel II, de España, influyó para la elección de obispos dignos que fueron después "la guardia personal del Papa" en el Concilio Vaticano I, en el cual ejerció papel preponderante.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....