El Perú necesita de Fátima Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace le prometo la salvación.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 131 > Tema “P. Francisco Spirago”

Verdades Olvidadas  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

El hombre no es dueño
de su vida

 

 
 

Cuántas veces leemos en los periódicos, de gente que se suicida por haber perdido todo su dinero en el juego, o porque vieron frustrado el fin que proponían a su vida, o se ven perseguidos o encarcelados por sus delitos. En nuestros días se multiplican los casos de personas, que se quitan la vida por vanísimas contrariedades, lo cual proviene a veces de falta de seso y desequilibrio nervioso, con que se dan la muerte sin saber lo que se hacen. Por esta última razón no es prudente juzgar desde luego por condenados a todos los suicidas.

La causa principal del suicidio es, en la mayoría de los casos, la falta de religión, la carencia de convicciones acerca de la existencia de la vida futura y sobre la misericordia de Dios, que auxilia al necesitado y perdona al pecador arrepentido. Por esto es constante experiencia, que con la disminución de la religiosidad, aumentan los suicidios.

El hombre no tiene el dominio, sino sólo el uso de su vida. El dueño es Dios, que llama a cada cual según le place (Deut 32, 39). El suicida usurpa, por tanto, el dominio de Dios y le hace un gran desprecio, rechazando el mayor regalo que nos concede, que es la vida. Hace además una gran injusticia a su propia familia, que entrega a la infamia y acaso a la miseria. Usa consigo de inaudita crueldad y da un gran escándalo a sus prójimos. El crimen del suicida es aún mayor que el del asesino, porque escapa a la vindicta pública de las leyes. No es, pues, heroísmo el suicidarse, sino señal de cobardía, como el desertar de la bandera en la guerra. El heroísmo consiste en hacer frente a las contrariedades de la vida por grandes que sean. Tampoco conduce el suicidio al descanso anhelado, ni aparta las desdichas abrumadoras, al contrario, conduce a la verdadera y eterna infelicidad.

La prensa impía de estos tiempos excusa a veces al suicida diciendo: Que ha expiado sus delitos con la muerte. Este modo de hablar atestigua tanta impiedad como ignorancia; pues el suicidio, lejos de expiar los delitos pasados, los aumenta con otro mayor y sin remedio. 

 


P. Francisco Spirago, Catecismo Popular Explanado, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1907, t. II, pp. 296-297.



  




Artículos relacionados

La mala costumbre de mentir
Convertida por una genuflexión ante el Santísimo







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 236 / Agosto de 2021

Rosa de Santa María
La primera flor de santidad de América

Santa Rosa de Lima, Bartolomé Esteban Murillo, s. XVII – Óleo sobre tela, Nationalmuseum, Estocolmo (Suecia)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

23 de setiembre

San Lino, Papa y Mártir.

+siglo I Roma. Primer sucesor de San Pedro, gobernó la Iglesia por 11 años, siendo entonces decapitado.



San Pío de Pietralcina

+1968 San Giovanni Rotondo, región de Apulia, Italia. La figura de este santo sacerdote capuchino, canonizado el 16 de junio de 2002, es presentada por Mons. Juan Rodolfo Laise O.F.M. cap., obispo emérito de San Luis, Argentina.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....