Todo sobre Fátima
Tesoros de la Fe Donaciones Tienda
Tienda
¿El coronavirus es un castigo divino? La pandemia y los grandes horizontes de Fátima Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa En la lucha contra el jefe del orgullo sigamos al Príncipe San Miguel La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes La devoción al Inmaculado Corazón de María El Jardín de Picpus La gracia de Fátima actuando en Ucrania Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada La crucifixión y muerte de Jesucristo Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros Navidad
El Milagro de la Santa Casa de Loreto
×
El Milagro de la Santa Casa de Loreto
×

Quinta Aparición: 13 setiembre de 1917



Como las otras veces, una serie de fenómenos atmosféricos fueron observados por los circunstantes, cuyo número fue calculado entre 15 y 20 mil personas, o tal vez más: el súbito refrescar de la atmósfera, el empalidecimiento del sol hasta el punto de verse las estrellas, una especie de lluvia como de pétalos irisados o copos de nieve, que desaparecían antes de llegar a la tierra. Como de costumbre, los videntes notaron el reflejo de una luz y, a continuación, vieron a Nuestra Señora sobre la encina:

Nuestra Señora: Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre veréis también a Nuestro Señor, a Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, y a San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día.

Lucía: Me han dicho que le pida muchas cosas: la curación de un sordomudo, de algunos enfermos...

Nuestra Señora: Sí, curaré algunos, a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

Y comenzando a elevarse, desapareció como de costumbre.     


(Texto tomado del libro Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?, pp. 65-66)


<< Regresar

Continuar >>