El Perú necesita de Fátima ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 187

El Mensaje de Fátima  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Capítulo 6:

Pecado y castigo

Luis Sergio Solimeo

Las profecías de la Virgen de Fátima se fueron cumpliendo cabalmente

A fin de mostrar la gravedad del pecado, María Santísima presenta sus consecuencias: después de la muerte, el infierno, castigo eterno; y, en esta vida, guerras y persecuciones a la Iglesia y a los buenos.

En la raíz del pecado hay una especie de “ateísmo práctico”. Aun sin negar la existencia de Dios, en la práctica el pecador actúa como si Él no existiera. Al pecar, el hombre se convence a sí mismo de que Dios no lo castigará por desobedecer su ley. Sin embargo, Dios no sería perfecto si no fuese justo, y no sería justo si diese el mismo trato a buenos y malos, dando la recompensa de la felicidad eterna tanto a quienes obedecen su ley como a quienes la desobedecen. Eso violaría el principio fundamental de justicia de que cada persona debe ser tratada según sus actos. Dios no sería perfecto. Y puesto que la noción de un Dios imperfecto es absurda, tenerla implica una cierta duda sobre su existencia misma.

A fin de que aquellos niños inocentes entendiesen la extrema gravedad del pecado, la Santísima Virgen no dudó en mostrarles su tremenda consecuencia final: el infierno. Si no fuese por su ilimitada misericordia —Dios da gracias especiales en las pruebas especiales—, se diría que fue un acto de incalificable crueldad. Y la hermana Lucía reconoce que, de no ser por esas gracias especiales y por la promesa de que serían llevados al cielo, los tres hubiesen muerto de pavor.

Cuando observamos la fotografía de los pastorcitos tomada luego de la visión del infierno, la expresión de terror y sufrimiento en sus rostros es tal que nos transmite la noción de la terrible realidad del infierno.

La Madre sigue la pedagogía de su Hijo. Nuestro Señor, en su predicación terrena, continuamente se refirió al infierno y a su carácter eterno. De hecho, aquel que no teme el infierno termina sin un verdadero deseo de ir al cielo. San Gregorio Magno observa que los pecadores desearían vivir eternamente para permanecer eternamente en su pecado.

El infierno debe ser visto dentro del contexto global de la doctrina católica, que es supremamente equilibrada, pues nos muestra al mismo tiempo la justicia y la misericordia de Dios, así como los abundantísimos medios que Él pone a nuestra disposición para salvarnos. No hay nerviosismo ni patología en el temor al infierno; más bien esto nos ayuda a tener un sano y equilibrado temor de ofender a Dios, quien nos permite alcanzar, ya en este mundo, la felicidad que proviene de la práctica de la virtud. Lamentablemente, hoy más aún que en aquel tiempo, el infierno es un dogma olvidado.

En 1917, la Primera Guerra Mundial, que destruyó la fina flor de la juventud europea, se extendía violentamente. En aquel año, los Estados Unidos enviaron tropas a combatir en el Viejo Continente y llegaron los rumores de guerra hasta la pacífica región de Fátima, puesto que Portugal tenía tropas involucradas en el conflicto y un medio hermano de Jacinta y Francisco había sido reclutado.

La Santísima Virgen presentó aquella guerra como un castigo por los pecados de la humanidad alejada de Dios, y Ella advirtió que, si la gente no se enmendaba y atendía sus pedidos, vendría una guerra peor en el reinado de Pío XI y el comunismo —los “errores de Rusia”— se esparciría por todas partes.

Se levantaron algunas dudas en cuanto a esta profecía, pues suele considerarse que la Segunda Guerra Mundial se inició con la invasión alemana de Polonia en 1939, ya dentro del reinado de Pío XII. De hecho, cuando Pío XI falleció en febrero de 1939, existía ya un virtual estado de guerra. Hitler hacía cada vez más reclamos territoriales y amenazaba usar la fuerza. Alemania ya había anexionado Austria el 12 de marzo de 1938, y poco después —el 15 de marzo de 1939— ocuparía Bohemia y Moravia, que eran parte de Checoslovaquia.

Por ello, Lucía consideró que la extraordinaria luz que iluminó los cielos de Europa la noche del 25 al 26 de enero de 1938, entre las 8:45 p.m. y 1:15 a.m., era una señal de que la guerra estaba cercana.

Y a pesar de que el comunismo, como movimiento político, atraviesa una de sus metamorfosis camaleónicas, la esencia de su espíritu —que es el completo abandono de la Ley de Dios y el rechazo de una sociedad moldeada por el espíritu del Evangelio— está más viva que nunca. Basta pensar en las chocantes victorias del movimiento homosexual y la creciente desintegración de la familia, atacada por todos los flancos, incluso mediante leyes que restringen cada vez más la autoridad de los padres.



  




Artículos relacionados

Capítulo 2: Tres pequeños pastores
Capítulo 15: Los “errores de Rusia”
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca
Capítulo 10: Un signo de contradicción
Capítulo 1: La vida cristiana en una aldea portuguesa
Capítulo 14: “Rusia habrá extendido ya sus errores por el mundo”
Capítulo 9: El gran milagro
Capítulo 7: Un secreto y un milagro
Capítulo 12: ¿Y me quedo acá sola?
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo”




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
La Navidad y la Civilización Cristiana
Visita de Mons. Schneider a Lima
Cremación: indicio de la actual descristianización
Una luz que viene del campo
Suicidios en la juventud: ¿Por qué?
Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca
Ideología de Género: Una persecución religiosa en ciernes
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Maravillosa lección en los orígenes de Lourdes
Fátima: “una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia”



 



Tesoros de la Fe


Nº 192 / Diciembre de 2017

Una Santa Navidad
Alejada del bullicio mercantil y del vacío laicista

Ambiente tradicional navideño en el centro histórico de Praga, capital de la República Checa; al fondo, la iglesia de Nuestra Señora de Týn



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

16 de diciembre

Santa Adelaida Emperatriz, Viuda

+999 Sehl. “Maravilla de gracia y de belleza”, de ella dice San Odilón. Enviudando a los 19 años, se casó en segundas nupcias con Otto I. Éste recibió del Papa la corona de Carlo Magno, tornándose Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Con la muerte del marido, Adelaida gobernó el Imperio hasta la mayoría de edad su hijo.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....