El Perú necesita de Fátima Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 47 > Tema “Los Mandamientos de la Ley de Dios”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Sexto y Noveno Mandamientos

No cometerás actos impuros; y, no consentirás pensamientos ni deseos impuros


La Beata Jacinta Marto, dijo en 1920: “Los pecados que llevan más almas al infierno son los de la carne”. ¡Qué diría ella hoy de la televisión, del cine, y de otros sofisticados medios de inmoralidad!


Estos dos mandamientos prohíben el adulterio y todo lo que es contrario a la virtud de la castidad.

El sexto prohíbe: 1) todo acto exterior de impureza: discursos, miradas, tocamientos y otras acciones deshonestas; 2) las ocasiones que inducen a la impureza: malas compañías, entretenimientos muy libres y familiares entre personas de diferente sexo, bailes lascivos, modas indecentes, cuadros, estatuas obscenas, espectáculos, canciones; periódicos, folletines, libros, romances licenciosos y fútiles, etc.

El noveno prohíbe los pecados interiores, es decir, los pensamientos y los deseos contrarios a la pureza. Todo pecado de impureza es mortal desde que hay en él pleno consentimiento. Las consecuencias de la impureza son: las recaídas, los malos hábitos, los sacrilegios causados por la vergüenza de confesar este vicio, los escándalos y una multitud de otros pecados, como la incredulidad, el endurecimiento y la impenitencia final.

El impúdico es castigado muchas veces en esta vida con la pérdida de su honor, de sus bienes, de su salud y con muerte prematura; después de la muerte, con el fuego eterno. A este pecado, dice San Alfonso de Ligorio, deben atribuir su condenación la mayor parte de los réprobos (cf. F. X. Schouppe  S.J., «Curso abreviado de religión», París-México, 1906, pp. 399-400).


El sexto mandamiento nos prohíbe toda acción, toda mirada, toda conversación contraria a la castidad, y la infidelidad en el matrimonio.

El noveno mandamiento prohíbe expresamente todo deseo contrario a la fidelidad que los cónyuges se han jurado al contraer matrimonio, y asimismo prohíbe todo pensamiento o deseo culpable de acciones prohibidas en el sexto mandamiento.

La impureza es un pecado gravísimo y abominable delante de Dios y de los hombres; rebaja al hombre a la condición de los brutos, le arrastra a otros muchos pecados y vicios, y acarrea los más terribles castigos en esta vida y en la otra.

Los pensamientos que nos vienen a la mente contra la pureza, por sí mismos no son pecados, sino tentaciones e incentivos de pecado.

Los malos pensamientos, aunque sean ineficaces, son pecado cuando culpablemente damos motivo a tenerlos, consentimos o nos exponemos a peligro próximo de consentir en ellos.

El sexto mandamiento nos ordena ser castos y modestos en las acciones, en las miradas, en nuestra conducta y en las palabras. El noveno mandamiento nos ordena que seamos castos y puros aun en lo interior, a saber: en la mente y en el corazón.

Para guardar el sexto y noveno mandamientos hemos de orar con frecuencia y de corazón a Dios, ser devotos de la Santísima Virgen María, Madre de pureza, acordarnos de que Dios nos ve, pensar en la muerte, en los divinos castigos, en la Pasión de Jesucristo, refrenar nuestros sentidos, practicar la mortificación y recibir a menudo y con las debidas disposiciones los santos sacramentos.

Para conservarnos castos debemos huir del ocio, las malas compañías, la lectura de libros y diarios malos, la intemperancia, el mirar estampas indecentes, los espectáculos licenciosos, las conversaciones peligrosas y todas las demás ocasiones de pecar (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 59-60).     





  




Artículos relacionados

Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: No matarás
Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre
Segundo Mandamiento de la Ley de Dios: No tomarás el nombre de Dios en vano
Tercer Mandamiento de la Ley de Dios: Santificarás las fiestas
Octavo Mandamiento de la Ley de Dios: No dirás falso testimonio ni mentirás
Décimo Mandamiento de la Ley de Dios: No codiciarás los bienes ajenos
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios
Primer Mandamiento de la Ley de Dios: Amarás a Dios sobre todas las cosas
Sétimo Mandamiento de la Ley de Dios: No robarás




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Maravillosa lección en los orígenes de Lourdes



 



Tesoros de la Fe


Nº 207 / Marzo de 2019

Los sueños de San José
Nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testam

El Sueño de San José, Philippe de Champaigne, c. 1642-43 – Óleo sobre lienzo, The National Gallery, Londres



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

22 de marzo

Santa Lea, Viuda

+383, d.C. + Roma. Matrona romana, discípula de San Jerónimo. Enviudando, entró en un monasterio. Mereció los mayores elogios de ese santo.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....