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«Tesoros de la Fe» Nº 4

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
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¿En qué consiste la perfección cristiana?


«El combate espiritual», del teatino Don Lorenzo Scupoli, escrito a fines del siglo XVI, es uno de los más famosos tratados de vida espiritual. San Francisco de Sales, también maestro en esta materia y Doctor de la Iglesia, lo llevó consigo durante 18 años, le leía diariamente y lo recomendaba a las personas que dirigía. Aunque escrito hace más de 450 años, conserva una actualidad impresionante. Para provecho de nuestros lectores, transcribimos aquí algunos trechos de su primer capítulo.


Miniatura medieval — Museo Opera Duomo, Florencia (Italia). Las letras griegas alfa y omega ostentadas por el Padre Eterno, en la miniatura arriba significan que Dios es el principio y el fin de todo.

“La vida espiritual consiste en conocer la infinita grandeza y bondad de Dios, junto a un gran sentido de nuestra propia debilidad y tendencia hacia el mal; en amar a Dios y en detestarnos a nosotros mismos, en humillarnos no sólo delante de Él, sino, por su causa, también delante de los hombres; en renunciar enteramente a nuestra propia voluntad para hacer la suya. Consiste, finalmente, en hacer todo sólo por la gloria de su santo Nombre, con un único propósito —agradarle— por un sólo motivo: que Él sea amado y servido por todas sus criaturas. ...

Por eso, es necesario luchar constantemente contra sí mismo y emplear todas las fuerzas para arrancar toda inclinación viciosa, incluso las triviales. Consecuentemente, para prepararse al combate la persona debe reunir toda su resolución y coraje. Nadie será premiado con la corona si no hubiese combatido con todo coraje.

Aquel que tenga el coraje de conquistar sus pasiones, controlar sus apetitos y rechazar hasta las mínimas mociones de su voluntad, practica una acción más meritoria a los ojos de Dios de que si, sin eso, rasgase sus carnes con las más agudas disciplinas, ayunase con mayor austeridad que los Padres del desierto, o convirtiese a multitudes de pecadores.

Lo que Dios espera de nosotros, sobre todo, es una seria aplicación en conquistar nuestras pasiones; y eso es más propiamente el cumplimiento de nuestro deber de que si, con incontrolado apetito, le hiciésemos un gran servicio.

Para obtener eso, se debe estar resuelto a una perpetua guerra contra sí mismo, comenzando por armarse con las cuatro armas sin las cuales es imposible obtener la victoria en este combate espiritual. Esas cuatro armas son: desconfianza de sí mismo, confianza en Dios, apropiado uso de las facultades del cuerpo y del alma, y el deber de la oración”.     



The Spiritual Combat - And a Treatise on Peace of Soul, TAN Books and Publishers, Rockford, Illinois, 1990, pp. 4 y ss.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 209 / Mayo de 2019

Nostalgias del Pasado
Tendencias sociales y religiosas del futuro

Salón y Despacho Arzobispal, Palacio Arzobispal de Lima (Foto: Carlos Noriega Pilares)



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Santoral

25 de mayo

San Gregorio VII, Papa y Confesor.

+1085 Salerno - Italia. Hildebrando Aldobrandeschi nació en Toscana, en el seno de una familia de modesta extracción social. Uno de los mayores Pontífices de la Santa Iglesia, fue su acérrimo defensor contra las embestidas del poder temporal que quería sobreponerse a la Iglesia. Promovió la reforma del clero, entonces infectado de malas costumbres. Murió en el exilio, perseguido por el Emperador alemán Enrique IV. Por su combatividad en favor de los derechos de la Iglesia, se tornó en ejemplo para todos los Pontífices que lo sucedieron.

Más información aquí.

San Beda, el Venerable, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+735, d.C Wearmouth-Jarrow (Inglaterra). Uno de los hombres más sabios de su tiempo, es considerado el Padre de la historia inglesa. En él la ciencia y la piedad estaban a la par con la simplicidad y el amor de Dios.








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