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«Tesoros de la Fe» Nº 87 > Tema “Apologética”

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¿Por qué estudiar la Religión?

(I)


Iniciamos en la presente edición una nueva serie* sobre apologética (parte de la teología cuyo objeto es la defensa de la fe católica contra sus opositores), teniendo en cuenta su gran utilidad en nuestra época, caracterizada por la confusión y decadencia religiosa


Nuestro Señor Jesucristo enseña a la samaritana su doctrina. Cristo y la mujer samaritana en el pozo de Jacob, Carl Heinrich Bloch (1875), Copenhague – Dinamarca

El estudio de la Religión es un deber de todo hombre, pues por la sublimidad de su objeto, por los goces que proporciona al espíritu y por las consecuencias que debe tener en nuestros eternos designios, supera en dignidad y en importancia a todo otro estudio de orden puramente terreno. Él debe ser, por consiguiente, el objeto de nuestras preferencias, pues se trata de nuestros primeros deberes y de nuestros eternos destinos.

En estos tiempos no basta un conocimiento superficial de la religión, es necesario poseer la ciencia de la misma, esa ciencia luminosa que engendra convicciones firmes y nos hace capaces de reflexionar sobre nuestras creencias. Ahora bien, esta ciencia no se posee cuando no se está en condiciones de responder a esta pregunta: ¿Por qué soy cristiano y católico? Decía San Pedro a los primeros discípulos: “Estad siempre prontos para responder a aquellos que os pidan razón de vuestras esperanzas”.

El acto de fe en las verdades religiosas debe estar fundado en la razón. Por consiguiente, es preciso que la razón nos prepare para aceptar las verdades de la fe, mediante los motivos de credibilidad. La apologética es la ciencia que establece con certeza los fundamentos o preámbulos de la fe, demostrando lo racional, legítimo e indispensable que es creer.

Los preámbulos de la fe consisten en algunas verdades preliminares que sirven de fundamento al estudio de la religión. Estas verdades son en realidad artículos de nuestra fe. [...] Pueden reducirse a cinco principales:

1. Existe un Dios creador de todos los seres.

3. El hombre está obligado a admitir alguna religión: sólo una religión es buena y sólo una es verdadera.

4. La única religión verdadera es la cristiana.

5. La verdadera religión cristiana es la católica.


Todas estas verdades se hallan ligadas unas con otras como los eslabones de una cadena:

1. La existencia de Dios y la creación del hombre por Dios prueban la necesidad de una religión.

2. La necesidad de una religión nos obliga a buscar la verdadera, querida e impuesta por Dios a los hombres.

3. La única religión impuesta por Dios es la religión cristiana.

4. La religión cristiana no se halla, íntegra y verdaderamente, sino en la Iglesia Católica, la única y verdadera Iglesia fundada por Cristo.

5. La Iglesia Católica es infalible Maestra de la fe, que con autoridad recibida de Dios nos enseña lo que debemos de creer y lo que hemos de practicar para ir al cielo.

Bastará, pues, demostrar estas cinco verdades fundamentales, y todas las demás se derivarán de ellas como un río de su fuente, como las consecuencias de un principio. Una vez demostradas ellas, podremos concluir que la Religión Católica es la única verdadera, y que solamente abjurando de la razón y del sentido común, se pueden poner en duda o negar sus dogmas.     



* Extractos del libro La Religión Demostrada, del padre P. A. Hillaire (Editorial Difusión, Buenos Aires, 8ª edición, 1956, pp. 1-2).



  




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Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
Basílica de la Madonna de Monte Bérico

Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



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Santoral

31 de mayo

Santísima Trinidad

+ . El misterio de la Santísima Trinidad consiste en que Dios es uno solo y en Él hay tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado por la Persona, palabras y acciones de Jesucristo. La Trinidad es el misterio más profundo. Jesús nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. La suprema de sus enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas. Nos dijo sus nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo, después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.

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Visitación de Nuestra Señora

+ . Anteriormente Fiesta de Nuestra Señora Reina. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor...(Lucas 1:39-46) La celebración de la fiesta es iniciativa de San Buenaventura, franciscano, en 1263. El Papa Urbano VI (reinó de 1378-1389), la extendió a toda la Iglesia, pidiendo el fin del cisma que sufría la Iglesia.

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