El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 145

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

La cruz y la gloria

Continuando con la trascripción de extractos del libro «Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales»,presentamos nuevas reflexiones del santo en las cuales aconseja recibir como una honra los sufrimientos por amor de Dios.

Felices los que sufren persecuciones por amor a la justicia. Esta bienaventuranza, la última en su categoría es la primera en la estima, y la considero como la suprema felicidad de la vida presente. Los que son injustamente perseguidos tienen más semejanza con el Salvador y llevan una vida oculta con Jesucristo en Dios. […]

Sufrir es casi el único bien que en este mundo podemos practicar; porque raramente practicamos algún bien al que no le añadamos el mal. […]

¡Bienaventurados los crucificados! En este mundo nuestra herencia es la cruz; pero en la otra será la gloria. Todo pasa. Después de algunos días más que nos restan de esta vida mortal, vendrá la infinita eternidad. Poco nos importa que tengamos aquí comodidades o no, con tal que seamos felices por toda la eternidad. Sea nuestra consolación la eternidad santa que nos espera y la gracia de ser cristianos, hijos de Jesucristo y regenerados con su sangre, porque nuestra gloria consiste en que Jesucristo haya muerto por nosotros.

Bienaventurados los que sufren persecuciones por amor a la justicia, porque su vida está oculta con Jesucristo en Dios y está hecha a su imagen, porque Él fue toda su vida perseguido. “Seréis muy felices —dice Nuestro Señor— cuando los hombres dijesen toda clase de males contra vosotros por mi causa”.

“Si el mundo —dice San Pablo— no tuviese nada que decir contra nosotros, no seríamos verdaderos siervos de Dios”. No te inquietes con lo que el mundo diga de ti y tendrás paz interior; espera el juicio de Dios y entonces juzgarás a los que te hubiesen juzgado.

Si el mundo nos desprecia, regocijémonos, porque tiene razón, puesto que somos tan dignos de desprecio. Si nos estima despreciemos su estima y juicio, porque es ciego. Dale poca importancia a lo que el mundo piensa; no te preocupes por ello; menosprecia su halago y su desprecio, y deja que diga el bien o el mal que quiera. […]

¿Qué es la reputación, ídolo al que tantos se sacrifican? Al fin de cuentas es un sueño, una opinión, una humareda, una alabanza en la cual la memoria muere con el sonido, una estima que es tan falsa que muchos se admiran que le halaguen las virtudes, cuando poseen los vicios opuestos; y que le censuren los vicios de que están exentos.

Es conveniente que estimemos ser censurados, porque si no lo merecemos de una forma, lo merecemos de otra. […] Considerando esto, debes recibir con paciencia y dulzura las tribulaciones que sufras, por amor de Aquel que las permite únicamente para tu bien.

Eleva, pues, el corazón a Dios; pídele auxilio y asienta la consolación en la felicidad de pertenecerle. Pocas serán para ti las ocasiones de disgustos si tienes tal amigo, auxilio y refugio.


*P. Jean-Joseph Huguet S.M., Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales, Livraria Salesiana Editora, São Paulo, 1946, p. 213-221.



  




Artículos relacionados

Grandeza del nombre “Amigo de la Cruz”
Que no se haga mi voluntad, sino la de Dios
A vosotros, pobres pecadores
El Sacramento del Matrimonio - III
Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo
Las cruces del buen y del mal ladrón
El Sacramento del Matrimonio - I
La Encarnación del Verbo de Dios
San Miguel Arcángel: Poderoso escudo contra la acción diabólica
El valor del sacrificio en la vida cotidiana







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 232 / Abril de 2021

Santo Toribio de Mogrovejo
Gloria de la Iglesia y del Perú

Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, Anónimo – Óleo sobre tela, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

14 de abril

Santa Lydwina de Schiedam, Virgen

+1433 + Holanda. Como víctima expiatoria, fue por más de 20 años afectada por casi todas las molestias imaginables, en medio de la extrema miseria. Tenía constantes visiones de Nuestro Señor, del Paraíso, del Purgatorio y del Infierno.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....