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Novena a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

 

1) Acto de contrición.

2) Lectura del día.

3) Tres Avemarías, seguidas cada una de la invocación: Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

4) Súplica a Nuestra Señora.

5) Acto de consagración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

1er. DÍA — PRIMERA APARICIÓN

Contemplamos a la Virgen Inmaculada en su primera aparición a Santa Catalina Labouré. La Piadosa novicia, guiada por su Ángel de la Guarda, es presentada a la Inmaculada Señora. Consideremos su inefable alegría. Seremos también felices como Santa Catalina si trabajamos con ardor en nuestra santificación. Gozaremos las delicias del Paraíso si nos privamos de los gozos terrenos.

2do. DÍA — LÁGRIMAS DE MARIA

Contemplemos a María llorando sobre las calamidades que vendrían sobre el mundo, pensando que el corazón de su Hijo sería ultrajado, la Cruz escarnecida y sus hijos predilectos perseguidos. Confiemos en la Virgen compasiva y también participemos del fruto de sus lágrimas.

3er. DÍA — PROTECCIÓN DE MARIA

Contemplemos a Nuestra Inmaculada Madre diciendo en sus apariciones a Santa Catalina: “Yo misma estaré contigo; no te pierdo de vista y te concederé abundantes gracias”. Sed para mí, Virgen Inmaculada, el escudo y la defensa en todas las necesidades.

4to DÍA — SEGUNDA APARICIÓN

Estando Santa Catalina Labouré en oración, el 27 de noviembre de 1.830, se le apareció la Virgen María, hermosísima, aplastando la cabeza de la serpiente infernal; en esa aparición se ve su deseo inmenso de protegernos siempre contra el enemigo de nuestra salvación. ¡Invoquemos a la Inmaculada Madre con confianza y amor!

5to DÍA — LAS MANOS DE MARIA

Contemplamos hoy a María desprendiendo de sus manos rayos luminosos. “Estos rayos —dice Ella— son la figura delas gracias que derramo sobre todos aquellos que me las piden y a los que lleven con Fe mi medalla”. ¡No desperdiciemos tantas gracias! Pidamos con fervor, humildad y perseverancia, y María Inmaculada nos las alcanzará.

6to. DÍA — TERCERA APARICIÓN

Contemplamos a María, apareciéndose a Santa Catalina, radiante de luz, llena de bondad, rodeada de estrellas, mandando acuñar una medalla milagrosa y prometiendo muchas gracias a todos aquellos que la lleven con devoción y amor. Guardemos fervorosamente la Santa Medalla  y, como un escudo, ella nos protegerá en los peligros.

7mo. DÍA

Oh, Virgen Milagrosa, Reina excelsa, Inmaculada Señora, sed mi abogada, mi protectora, mi refugio y asilo en esta tierra, mi fortaleza y defensa en la vida y en la muerte mi consuelo y mi gloria en el Cielo.

8vo. DÍA

Oh, Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, haced que esos rayos luminosos que irradian de Vuestras manos virginales, iluminen mi inteligencia para conocer mejor el bien, y abrasen mi corazón con vivos sentimientos de Fe, esperanza y caridad.

9no. DÍA

Oh, Madre Inmaculada, haced que la cruz de Vuestra Medalla brille siempre delante de mis ojos, suavice las penas de la vida presente y me conduzca a la vida eterna.

Súplica a Nuestra Señora

Oh, Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, al contemplaros de brazos abiertos esparciendo gracias sobre aquellos que os las piden, llenos de la más viva confianza en vuestra poderosa y segura intercesión, innumerables veces manifestada por la Medalla Milagrosa, aún reconociendo nuestra indignidad por causa de nuestras numerosas culpas, osamos acercamos a vuestros pies para exponeros durante esta novena nuestras más apremiantes necesidades ... (SE PIDE LA GRACIA). Escuchad, pues, ¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, este favor que confiados Os solicitamos para mayor gloria de Dios, engrandecimiento de Vuestro nombre y bien de nuestras almas. Y para mejor servir a Vuestro Divino Hijo, inspiradnos un profundo odio al pecado y dadnos el coraje de afirmarnos siempre verdaderamente cristianos. Así sea.

Santísima Virgen, yo creo y confieso Vuestra Santa Inmaculada concepción, pura y sin mancha. ¡Oh, purísima Virgen María!, por vuestra Concepción Inmaculada y gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcanzadme de Vuestro Amado Hijo la humildad, la caridad, la obediencia, la castidad, la santa pureza de corazón de cuerpo y espíritu, la perseverancia en la práctica del bien, una buena vida y una santa muerte. Así sea.

Acto de Consagración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

¡Oh, Virgen Madre de Dios, María Inmaculada!, nosotros os ofrecemos y consagramos, bajo el título de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra alma y todos nuestros bienes espirituales y temporales. Haced que esta Medalla sea para cada uno de nosotros una señal cierta de Vuestro afecto y un recuerdo imperecedero de nuestros deberes hacia Vos. Y que al llevar Vuestra Medalla nos guíe siempre Vuestra amable protección y nos conserve en la gracia de Vuestro Divino Hijo. ¡Oh, poderosísima Virgen, Madre de nuestro Salvador!, conservadnos unidos a Vos en todos los momentos de nuestra vida. Alcanzadnos a todos nosotros, vuestros hijos, la gracia de una buena muerte, a fin de que, juntos con Vos, podamos gozar un día de la celeste beatitud. Amén.



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Nº 236 / Agosto de 2021

Rosa de Santa María
La primera flor de santidad de América

Santa Rosa de Lima, Bartolomé Esteban Murillo, s. XVII – Óleo sobre tela, Nationalmuseum, Estocolmo (Suecia)



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Santoral

18 de setiembre

San Juan Masías, Confesor

+1645 Lima. Contemporáneo de San Martín de Porres, gloria del Perú y de la Orden de Predicadores como él. A diferencia de Martín que habitó el convento de Nuestra Señora del Rosario, Juan vivió en lo que en aquel entonces eran los arrabales de la ciudad, en la recoleta dominica de Lima(actual Plaza Francia). Fue modelo de todas las virtudes, particularmente en la obediencia y pureza.

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San José de Cupertino, Confesor

+1663 Italia. Este hijo de San Francisco compensaba abundantemente en inocencia y simplicidad lo que le faltaba de dones naturales. Poco dotado de talentos, se llamaba a sí mismo Fray Asno. Pero su amor a Dios era tan intenso, que entraba en éxtasis a la vista de la menor de las manifestaciones divinas en las criaturas.

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