El Perú necesita de Fátima Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 6 > Tema “Grandes Devociones”

Especiales  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

“He aquí el Corazón que tanto amó a los hombres”



El Papa Clemente XIII instituyó, en 1765, la celebración oficial de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús para todos los países e iglesias que lo solicitasen. Y el Beato Pío IX, en 1856, la extendió a toda la Iglesia universal.


Plinio Corrêa de Oliveira


La devoción al Sagrado Corazón de Jesús practicada por Plinio Corrêa de Oliveira se remonta a su más tierna infancia. Él mismo contaba que, aún antes de pronunciar las palabras papá y mamá, su distinguida madre —Doña Lucilia— le enseñó a que cuando le preguntasen dónde estaba Jesús, apuntase hacia una piadosa imagen del Sagrado Corazón que se encuentra en un pequeño oratorio de su cuarto.

Para el presente número, no fue fácil elegir entre tan substanciosos y admirables comentarios que el Dr. Plinio escribió sobre la materia.

El Sagrado Corazón de Jesús

“Insistentemente han recomendado los Papas que la humanidad intensifique el culto que presta al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que, regenerado el hombre por la gracia de Dios, y comprendiendo que debe ser Dios el centro de sus afectos, pueda reinar nuevamente en el mundo aquella tranquilidad del orden, de la cual tanto más distantes estamos cuanto más el mundo se despeña hacia la anarquía.

“Así, no podría un periódico católico pasar desapercibida la fiesta del Sagrado Corazón. No se trata apenas de un deber de piedad impuesto por el propio orden de las cosas, sino de un deber que la tragedia contemporánea vuelve más trágicamente apremiante.

“No hay quien no se alarme con los extremos de crueldad a que puede llegar el hombre contemporáneo. Esa crueldad no se atestigua apenas en los campos de batalla. Ella trasparece a cada paso, en los grandes y en los pequeños incidentes de la vida de todos los días, a través de la extraordinaria dureza y frialdad de corazón con que la generalidad de las personas trata a sus semejantes.

El corazón, símbolo del amor de Dios

“Así, será solamente aumentando en los hombres el amor de Dios, que se podrá conseguir de ellos una profunda comprensión de sus deberes hacia el prójimo. Combatir el egoísmo es tarea que conlleva necesariamente a dilatar los espacios del amor de Dios, según la bellísima frase de San Agustín.

“Ahora bien, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es, por excelencia, la fiesta del amor de Dios. En ella la Iglesia nos propone, como tema de meditación y objeto de nuestras plegarias, el amor tiernísimo e invariable de Dios que, hecho hombre, murió por nosotros. Mostrándonos el Corazón de Jesús ardiendo de amor, a despecho de las espinas con que lo circundamos por nuestras ofensas, la Iglesia nos abre la perspectiva de un perdón misericordioso y amplio, de un amor infinito y perfecto, de una alegría completa e inmaculada, que deben constituir el encanto perenne de la vida espiritual de todos los verdaderos católicos.

“Amemos al Sagrado Corazón de Jesús. Esforcémonos para que esa devoción triunfe auténticamente en todos los hogares, en todos los ambientes, y, sobre todo, en todos los corazones. Sólo así conseguiremos reformar al hombre contemporáneo” (Legionario, 22-06-1941).     



* Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), rezaba delante del Santísimo Sacramento, en 1675, cuando Nuestro Señor se le aparece mostrando el Corazón y le dice: “He aquí el Corazón que tanto amó a los hombres que no ha perdonado desvelos, hasta agotarse y consumirse por testificarles amor, y por toda correspondencia sólo recibe de la mayor parte de ellos ingratitudes” (Sainte Marguerite Marie, Sa Vie écrite par elle-même, Ediciones Saint Paul, París, 1947, p. 70).



  




Artículos relacionados

El Detente del Sagrado Corazón de Jesús
El Santo Rosario
El Señor de los Milagros
Elogio a la lógica de San José
Estandarte de la Victoria contra los males de nuestra época
Corpus Christi
San José y el ideal de santidad
Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del amor infinito
Letanías al Sagrado Corazón de Jesús




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
El Santo Leño de la Cruz: Resumen simbólico del Evangelio
La Revolución Francesa
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Notre Dame de París, la luz y las llamas
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 213 / Septiembre de 2019

Exaltación de la Santa Cruz
¡Con este signo vencerás!

Vista de la ciudad de Antigua Guatemala desde el Cerro de la Cruz, al fondo el Volcán de Agua



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

14 de octubre

San Juan Olgivie, Mártir

+1615 + Glasgow. Calvinista inglés convertido por el célebre exégeta jesuita Cornelio a Lápide. Entró en la Compañía de Jesús, volviendo a su país para socorrer a los católicos perseguidos. Después de convertir a muchos herejes, fue traicionado y entregado al arzobispo protestante, siendo condenado a muerte.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....