El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 67 > Tema “La devoción a la Virgen María”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

De la Devoción a la Virgen María

(II)


Continuamos con las consideraciones de San Luis Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen», sobre la necesidad de la devoción a Nuestra Señora



“Jesucristo es hoy, como siempre, fruto de María. El cielo y la tierra lo repiten millares de veces cada día: Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Es indudable, por lo tanto, que Jesucristo es tan verdaderamente fruto y obra de María para cada hombre en particular, que lo posee, como para todo el mundo en general. De modo que, si algún fiel tiene a Jesucristo formado en su corazón, puede decir con osadía: «¡Mil gracias a María; lo que poseo es obra y fruto suyo, y sin Ella no lo tendría!» [...] ¡Oh misterio de la gracia, desconocido de los réprobos y poco conocido de los predestinados!

María es la Reina de los corazones

De lo que acabo de decir se sigue evidentemente:

En primer lugar, que María ha recibido de Dios un gran dominio sobre las almas de los elegidos. Efectivamente, no podría fijar en ellos su morada, como el Padre le ha ordenado, ni formarlos, alimentarlos, darlos a luz para la eternidad —como madre suya—, poseerlos como propiedad personal, formarlos en Jesucristo y a Jesucristo en ellos, echar en sus corazones las raíces de sus virtudes y ser la compañera indisoluble del Espíritu Santo para todas las obras de la gracia... No puede, repito, realizar todo esto si no tiene derecho ni dominio sobre sus almas por gracia singular del Altísimo, que, habiéndole dado poder sobre su Hijo único y natural, se lo ha comunicado también sobre sus hijos adoptivos, no sólo en cuanto al cuerpo —lo que sería poca cosa—, sino también en cuanto al alma.

María es necesaria para nuestro fin último

En segundo lugar, dado que la Santísima Virgen fue necesaria a Dios con necesidad llamada hipotética, es decir, proveniente de la voluntad divina, debemos concluir que es mucho más necesaria a los hombres para alcanzar la salvación. La devoción a la Santísima Virgen no debe, pues, confundirse con las devociones a los demás santos, como si no fuese más necesaria que ellas y sólo de supererogación.

El docto y piadoso Suárez, de la Compañía de Jesús; el sabio y devoto Justo Lipsio, doctor de Lovaina, y muchos otros han demostrado con pruebas irrefutables, tomadas de los Padres —como San Agustín, San Efrén diácono de Edesa, San Cirilo de Jerusalén, San Germán de Constantinopla, San Juan Damasceno, San Anselmo, San Bernardo, San Bernardino, Santo Tomás y San Buenaventura—, que la devoción a la Santísima Virgen es necesaria para la salvación, y que así como es señal infalible de reprobación —según lo han reconocido el mismo Ecolampadio y otros herejes— el no tener estima y amor a la Santísima Virgen, del mismo modo es signo infalible de predestinación el entregarse a Ella y serle entera y verdaderamente devoto”.*     



* La verdadera devoción a la Santísima Virgen consiste en dedicarse y entregarse a Ella. El culto de dulía (a los santos) es la dependencia, la servidumbre (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, 2-2, q. 103, a. 3, in fine corp.); el culto de hiperdulía consiste en una dependencia más perfecta a la Santísima Virgen o, en otras palabras, en la esclavitud de amor preconizada por San Luis María de Montfort.



  




Artículos relacionados

El Dogma de la Asunción
María es la tesorera de todas las gracias divinas
De la Devoción a la Virgen María (III)
De la devoción a la Virgen María (IV)
Peticiones para el rosario
De la devoción a la Virgen María (I)
De la Devoción a la Virgen María (V)







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 232 / Abril de 2021

Santo Toribio de Mogrovejo
Gloria de la Iglesia y del Perú

Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, Anónimo – Óleo sobre tela, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

14 de abril

Santa Lydwina de Schiedam, Virgen

+1433 + Holanda. Como víctima expiatoria, fue por más de 20 años afectada por casi todas las molestias imaginables, en medio de la extrema miseria. Tenía constantes visiones de Nuestro Señor, del Paraíso, del Purgatorio y del Infierno.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....