El Perú necesita de Fátima No temáis soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 71 > Tema “La devoción a la Virgen María”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

De la Devoción a la Virgen María

(V)


Además de San Luis María Grignion de Montfort, otro gran doctor de la devoción mariana fue San Alfonso María de Ligorio (1696-1787). A continuación trascribimos algunos trechos de su monumental obra «Las Glorias de María».*


María es nuestra Madre espiritual. No en vano llaman madre a la Santísima Virgen María, ni parece que aciertan a llamarla de otra manera, sin cansarse nunca de darle tan dulce nombre. Madre, sí, porque verdaderamente lo es, no carnal, sino espiritual, de nuestras almas, para conseguirnos, con amor de madre, la eterna salvación.

Nuestra Señora con el Niño Jesús, detalle del mosaico central de la catedral de Monreale, Sicilia (Italia)

Cuando por el pecado perdimos la gracia divina, fue perder la vida del alma: estábamos muertos miserablemente; vino al mundo nuestro divino Redentor, y muriendo en cruz, con exceso grande de misericordia y amor, nos recobró la vida que habíamos perdido, según Él mismo aseguró (Jn. 10, 10): “Vine para que tengan vida y más abundante”.

Más abundante, porque dicen los teólogos que fue más el bien que Jesucristo nos trajo con la Redención que el mal que Adán nos había causado con la desobediencia. De este modo, el Señor, reconciliándonos con Dios, se hizo Padre de nuestras almas en la nueva ley, conforme a la predicción del profeta Isaías (9, 6). Pero si Jesús es Padre de nuestras almas, María es Madre; porque, habiéndonos dado a Jesús, nos dio la verdadera vida, y habiéndole ofrecido en el monte Calvario por nuestra salvación, fue como darnos a la luz, o hacernos nacer a la vida de la gracia.

Dos veces, pues, se hizo nuestra Madre espiritual, dicen los Santos Padres: la primera fue cuando mereció concebir en sus purísimas entrañas al Hijo de Dios, pues al dar para ello su consentimiento, empezó a pedir con afecto ardentísimo nuestra salvación, y se dedicó de tal suerte a procurárnosla, que desde entonces nos llevó en su seno como amorosísima madre.

Refiriendo San Lucas (2, 7) el nacimiento del Señor, dice que María dio a luz a su hijo primogénito. De esto se debe inferir, añade San Alberto Magno, que tuvo después más hijos. Pero siendo artículo de fe que hijo carnal no tuvo ninguno, fuera de Jesús, se sigue claramente que los demás fueron hijos espirituales, y éstos somos todos nosotros. Lo mismo reveló el Señor a Santa Gertrudis [...].

Alegraos, pues, los que sois hijos de María, y alegrémonos todos, sabiendo que adopta benignamente por hijos a cuantos lo quieren ser. Alegraos, y no temáis perderos, pues con todo su poder os defiende y protege vuestra Madre poderosísima. Si la amáis de todo corazón, si ponéis en Ella vuestra confianza, bien podéis cobrar ánimo y decir con San Buenaventura: “¿Qué temes, alma mía? La causa de tu salvación no se puede perder, porque la sentencia está en manos de Jesús, que es hermano tuyo, y de María, que es tu querida madre”.

Con este mismo pensamiento, que alegra tanto a los corazones, nos exhorta San Anselmo a la confianza: “La Madre de Dios es mi madre; ¿con cuánta seguridad no debo esperar, pues mi salvación depende de mi buen hermano Jesús y de mi piadosa madre María?”     



* Apostolado Mariano, Granada, 1997, pp. 35-41.



  




Artículos relacionados

El Dogma de la Asunción
De la Devoción a la Virgen María (II)
De la Devoción a la Virgen María (III)
De la devoción a la Virgen María (IV)
María es la tesorera de todas las gracias divinas
De la devoción a la Virgen María (I)
Peticiones para el rosario




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 209 / Mayo de 2019

Nostalgias del Pasado
Tendencias sociales y religiosas del futuro

Salón y Despacho Arzobispal, Palacio Arzobispal de Lima (Foto: Carlos Noriega Pilares)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

25 de mayo

San Gregorio VII, Papa y Confesor.

+1085 Salerno - Italia. Hildebrando Aldobrandeschi nació en Toscana, en el seno de una familia de modesta extracción social. Uno de los mayores Pontífices de la Santa Iglesia, fue su acérrimo defensor contra las embestidas del poder temporal que quería sobreponerse a la Iglesia. Promovió la reforma del clero, entonces infectado de malas costumbres. Murió en el exilio, perseguido por el Emperador alemán Enrique IV. Por su combatividad en favor de los derechos de la Iglesia, se tornó en ejemplo para todos los Pontífices que lo sucedieron.

Más información aquí.

San Beda, el Venerable, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+735, d.C Wearmouth-Jarrow (Inglaterra). Uno de los hombres más sabios de su tiempo, es considerado el Padre de la historia inglesa. En él la ciencia y la piedad estaban a la par con la simplicidad y el amor de Dios.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....