El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 73 > Tema “Múltiples expresiones de la devoción mariana”

Página Mariana  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

La salvación del mundo

por medio de las oraciones de María Santísima

Plinio Corrêa de Oliveira



Todos los teólogos concuerdan en afirmar que, si la salvación rayó para el mundo en la época del emperador Augusto, lo debemos a las oraciones omnipotentes de María, que consiguió anticipar el día del nacimiento del Mesías. Nadie puede decir cuántos años o cuántos siglos habría aún tardado la Redención, sin las oraciones de María.

No fue, por tanto, de aquellos que se agitaban en las plazas públicas o en los conciliábulos políticos para conseguir la reorganización del mundo, que ésta vino. Ella vino de la oración humilde y llena de confianza de la Virgen María, totalmente ignorada por sus contemporáneos, y viviendo una vida contemplativa y solitaria, en el pequeño rincón en donde la Providencia la hizo nacer.

Sin querer, con esto, desmerecer, por poco que sea, la vida activa, es preciso notar que fue por medio de la oración y de la contemplación, que se anticipó el momento de la Redención. Y que los beneficios que el genio de Augusto, el tino de todos los grandes políticos, generales, economistas y administradores de su tiempo no pudieron dar al mundo, Dios los dispensó por medio de María Santísima. Quien benefició más al mundo no fue quien más estudió, ni quien más actuó, sino quien más y mejor supo orar.     



* Legionario, (25-12-1938)



  




Artículos relacionados

El Retrato de María
Nuestra Señora, modelo de confianza
300 años de la obra mariana por excelencia
Alegría de los Cielos
¿Por qué celebrar los dolores de María?
Nuestra Señora, obra prima de Dios
La Dormición de María y la Asunción a los Cielos
Recen el rosario todos los días
Spes nostra salve
La Santísima Virgen y el sufrimiento




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Inscriba aquí a sus deudos para la Santa Misa del día 2 de noviembre



Peregrinando
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 227 / Noviembre de 2020

La Medalla Milagrosa
El ejemplo de santa Catalina Labouré

Capilla de las Apariciones, Rue du Bac 140, París



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

29 de noviembre

San Francisco Antonio Fasani, Confesor

+1742 Italia. Franciscano en el convento de los Frailes Menores Conventuales de Lucera, se doctoró en Teología, convirtiéndose en eximio predicador, director de almas, consejero, defensor de los pobres y de los humildes.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....