El Perú necesita de Fátima Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 33 > Tema “La Oración”

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

¿Qué es la Oración?


Angelus, Jean-François Millet (1814-1875) — Museo de Louvre, París

La oración es omnipotente: puede obtenerlo todo de Dios, no solamente porque glorifica sus divinas perfecciones sino también porque descansa en la promesa de Dios y en las promesas de Jesucristo. Podemos obtenerlo todo de Dios porque Él lo puede todo y nos concede todos los bienes por respeto a los méritos de Jesucristo.

Si no obtenemos siempre todo lo que pedimos, o es porque pedimos mal, o porque pedimos lo que no nos conviene, o porque nos falta, en fin, la perseverancia necesaria. Dios difiere algunas veces el satisfacer nuestros deseos para probar nuestra fe, para castigar nuestra tibieza y para hacernos humildes y vigilantes. Sucede a veces que el que pide una gracia, obtiene otra mejor que la que desea; por ejemplo, cuando en lugar de la curación de una enfermedad Dios concede la paciencia necesaria para soportarla cristianamente (F. X. Schouppe  S.J., «Curso abreviado de Religión», París-México, 1906, p. 485).


De la oración en general

Oración es una elevación de la mente a Dios para adorarle, darle gracias y pedirle lo que necesitamos.

La oración se hace de dos maneras: mental y vocal. Oración mental es la que se hace con sola la mente; oración vocal es la que se hace con palabras, acompañadas de la atención de la mente y de la devoción del corazón.

Oración privada es la que uno hace en particular para sí o para otros. Oración pública es la que se hace por los sagrados Ministros, a nombre de la Iglesia y por la salvación del pueblo fiel. Puede llamarse asimismo oración pública la oración hecha en común y públicamente por los fieles, como en las procesiones, en las romerías o en la iglesia.

La esperanza de alcanzar de Dios por medio de la oración las gracias que necesitamos se funda en la promesa de Dios omnipotente, misericordioso y fidelísimo, y en los merecimientos de Jesucristo.

Hemos de pedir a Dios las gracias que necesitamos en nombre de Jesucristo, como Él mismo nos lo ha enseñado y como lo practica la Iglesia, terminando todas las oraciones con estas palabras: per Dóminum nostrum Iesum Christum, esto es, por Nuestro Señor Jesucristo.

Hemos de pedir a Dios las gracias en nombre de Jesucristo porque siendo Él nuestro medianero, sólo por medio de Él podemos acercarnos al trono de Dios.

Muchas veces no son oídas nuestras oraciones porque o pedimos cosas que no convienen a nuestra salvación eterna o porque no pedimos como debemos.

Debemos principalmente pedir a Dios su gloria, nuestra eterna salvación y los medios de alcanzarla.

Es lícito pedir también a Dios bienes temporales, aunque siempre con la condición de que sean conformes a su santísima voluntad y no impidan nuestra eterna salvación.

Aunque Dios sepa lo que necesitamos, quiere, no obstante, que se lo pidamos para reconocerle como dador de todo bien, atestiguarle nuestra humilde sumisión y merecer sus favores.

La primera y mejor disposición para hacer eficaces nuestras oraciones es estar en gracia de Dios o desear, al menos, ponerse en tal estado (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 37-38).     





  




Artículos relacionados

El Padrenuestro: La oración por excelencia (2ª parte)
La salutación angélica y la invocación a los santos
¿Cómo debemos rezar?
El Padrenuestro: La oración por excelencia (1ª parte)




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


Peregrinando
Una propaganda que explota nostalgias del pasado
Invitación al rosario del 13 de mayo
Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca
Grandezas y glorias de San José
El Islam y el suicidio de Occidente
San Ildefonso de Toledo
Súplica junto al Pesebre
Fallece redactor de la columna “La Palabra del Sacerdote”
La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 209 / Mayo de 2019

Nostalgias del Pasado
Tendencias sociales y religiosas del futuro

Salón y Despacho Arzobispal, Palacio Arzobispal de Lima (Foto: Carlos Noriega Pilares)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

25 de mayo

San Gregorio VII, Papa y Confesor.

+1085 Salerno - Italia. Hildebrando Aldobrandeschi nació en Toscana, en el seno de una familia de modesta extracción social. Uno de los mayores Pontífices de la Santa Iglesia, fue su acérrimo defensor contra las embestidas del poder temporal que quería sobreponerse a la Iglesia. Promovió la reforma del clero, entonces infectado de malas costumbres. Murió en el exilio, perseguido por el Emperador alemán Enrique IV. Por su combatividad en favor de los derechos de la Iglesia, se tornó en ejemplo para todos los Pontífices que lo sucedieron.

Más información aquí.

San Beda, el Venerable, Confesor y Doctor de la Iglesia.

+735, d.C Wearmouth-Jarrow (Inglaterra). Uno de los hombres más sabios de su tiempo, es considerado el Padre de la historia inglesa. En él la ciencia y la piedad estaban a la par con la simplicidad y el amor de Dios.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....