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«Tesoros de la Fe» Nº 103 > Tema “Apologética”

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La perfección de la religión cristiana

 

En la edición pasada, se trató en esta sección de los fundamentos del Cristianismo y el valor de los Santos Evangelios; a continuación el mismo autor* mostrará la superioridad de la religión fundada por Jesucristo

 

La perfección de la religión cristiana está en que:

1. Jesucristo explicó mejor las verdades ya conocidas.

2. Reveló nuevos misterios.

3. Interpretó con mayor claridad las leyes morales.

4. Estableció los sacramentos, fuente eficaz de la gracia.

5. Abolió las ceremonias figurativas del culto mosaico.

6. Reemplazó los sacrificios antiguos, de poco valor, por el santo Sacrificio de la Misa, de valor infinito.

7. Reunió a los que practicaban su religión en sociedad visible, con una autoridad infalible para instruir a los hombres, gobernarlos y administrarles los sacramentos.

8. Hizo obligatoria para todo el género humano la religión, católica, apostólica, romana.

Conclusión

“Comparado con las otras religiones y con todos los sistemas filosóficos, sea en cuanto a la doctrina, sea en cuanto a la influencia ejercida en la humanidad, el cristianismo no tiene igual. Ninguna contradicción en la doctrina, ningún error, ninguna tacha; antes al contrario, unidad y armonía, que son el sello de la verdad. En su acción sobre el mundo, nada hallamos dañino, antes bien, una influencia saludable, duradera y profunda. Es la única religión que responde perfectamente a todas las indigencias y a todas las aspiraciones legítimas de la naturaleza humana. Y como el espíritu humano jamás ha producido o podrá producir algo semejante, concluimos que el Cristianismo es la revelación de Dios” (Moulin).     


* La Religión Demostrada, del padre P. A. Hillaire (Editorial Difusión, Buenos Aires, 3ª edición, 1945, pp. 175-229).



  




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Nº 212 / Agosto de 2019

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Ejecución de Luis XVI, Georg Heinrich Sieveking, 1793 – Grabado alemán



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+1645 Lima. Contemporáneo de San Martín de Porres, gloria del Perú y de la Orden de Predicadores como él. A diferencia de Martín que habitó el convento de Nuestra Señora del Rosario, Juan vivió en lo que en aquel entonces eran los arrabales de la ciudad, en la recoleta dominica de Lima(actual Plaza Francia). Fue modelo de todas las virtudes, particularmente en la obediencia y pureza.

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San José de Cupertino, Confesor

+1663 Italia. Este hijo de San Francisco compensaba abundantemente en inocencia y simplicidad lo que le faltaba de dones naturales. Poco dotado de talentos, se llamaba a sí mismo Fray Asno. Pero su amor a Dios era tan intenso, que entraba en éxtasis a la vista de la menor de las manifestaciones divinas en las criaturas.

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